LORO VIEJO SÍ APRENDE A HABLAR

Esta mañana, cuando comencé a leer posts, me encontré por fortuna con este de @lecumberre, donde nos analiza el conocido refrán “Loro viejo no aprende a hablar”, como iba a ser tan largo mi comentario preferí hacer este post.

 

Está muy metida en la mente la idea de que el aprendizaje tiene un final y que al llegar a cierta edad ya las personas no obtienen conocimientos.  Esto es algo en lo que mucha gente cree y es precisamente esa creencia la que les limita, y cercena la posibilidad de aprender como algo que cada quien se impone.

Ya sabemos que el cerebro es un órgano dinámico que genera células y produce nuevas neuronas, esto permite que el aprendizaje se produzca durante toda la vida.

En mi caso aprendí a dibujar y pintar a los cincuenta años, si hubiese creído que era imposible no lo habría logrado, pero afortunadamente  no tenía esa opinión, y además ,   en la institución donde ingresé tampoco manejaban esa premisa y había otras personas mayores iniciándose en este arte con buenos resultados.

 

Diariamente obtenemos aprendizajes independientemente de la edad que tengamos.  Cada uno tiene habilidades y destrezas en una u otra área.  El deseo de aprender, la iniciativa y el entusiasmo, que cada uno ponga en su proceso, será el motor para que el logro sea inmediato o le tome más tiempo.

 

A veces las personas se crean expresiones como: “no soy bueno para eso”, “no voy a poder”, entre otras, o cualquier otro obstáculo que le impida acercarse al objeto de conocimiento.  Los miedos también constituyen barreras que impiden que la persona disfrute del goce de adquirir un nuevo conocimiento.

 

El mundo es cambiante y la infinidad de acercarse a nuevos conocimientos son muchísimas.  La tecnología se transforma  vertiginosamente y las personas mayores se ven obligadas a conocer esos adelantos:  nuevos implementos para manejar cajeros automáticos, o cualquier dispositivo tecnológico,  donde negarse es limitarse. Muchos ancianos deben comunicarse cada día con sus seres queridos, que están a kilómetros de distancia y conocer la forma de manipular una computadora o un teléfono celular es necesario.
Inclusive una red social como Steemit ha sido de gran ayuda a muchos adultos mayores, (donde me incluyo) que han aprendido por sí mismos a memorizar códigos e investigar la mejor manera de presentar sus posts, esto es todo un aprendizaje de gran valor para el aprovechamiento del tiempo libre y el compartir de experiencias.

 

También es frecuente observar dada la profusión de videos en internet la cantidad de personas mayores que se animan a experiencias que no tuvieron antes, danza, baile, parapente, paracaidismo y otras aficiones que no podríamos llamar tardías sino una manera de seguir viviendo sin limitarse.

 

Inclusive la pérdida de algunas fortalezas físicas les da a las personas la posibilidad de aprender otras actividades, para evitar el sedentarismo.  En conclusión, loro viejo sí aprende a hablar, nunca es tarde, mientras se tenga vida.

Imagen principal tomada en pixabay y modificada en canva.com


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