Esas preguntas incómodas

La discreción parece no ser un valor que la gente use con frecuencia, todo lo contrario constantemente escuchamos comentarios que muestran la poca sensatez de quien emite el juicio.  Ahora que las redes han dado la posibilidad a mucha gente de expresarse abiertamente se observa todavía más su ausencia.Me gustaría compartirles esos momentos incómodos que con frecuencia confrontamos producto de las preguntas inconvenientes que muchas personas realizan.

  • ¿Cuál es la persona que más quieres?
No, no es nada fácil responder esta pregunta sin que quede alguien herido, si no es el elegido en esa preferencia.  Cuando se establecen prioridades en situaciones afectivas se cometen injusticias, a menos que la persona solo tenga a ese otro.

 

Resulta especialmente inconveniente cuando se le pregunta a los niños, “¿a quién quieres más a mamá o a papá?”, se les obliga a hacer jerarquías, o establecer mediciones o grados en cosas donde no tienen la madurez necesaria para hacer un dictamen, que igualmente generaría  incomodidad a uno de los adultos en cuestión.

 

De igual modo resulta contrapruducente la pregunta que se le hace a los hombres para que digan si quieren más a la esposa o a la madre.  Cualquiera con dos dedos de frente entiende que son afectos totalmente distintos, que uno no está por encima del otro y que perfectamente puede querer con intensidad a las dos sin que haya necesidad de establecer parangones.

  • ¿De qué murió el difunto?
Se observa en redes sociales como Facebook las notas luctuosas que hacen las personas y en las que corresponde dar el pésame a los deudos.  Sin embargo, nunca falta el que de manera insistente pregunte por las causas de la muerte.  Respuesta que no va a establecer ninguna diferencia sobre el estado de cosas y que resulta más bien dolorosa  para los deudos que ya tienen encima el sufrimiento por la pérdida.  Algunos inclusive se aventuran a dar sus aproximaciones, con detalles o descripciones morbosas.

  •  ¿Para cuándo piensan tener hijos?

La decisión de tener hijos o no,  pertenece solo a la pareja, pudiera ser  un tema de conversación para los familiares más cercanos, sin embargo, es frecuente, en parejas que tienen tiempo juntos y no han tenido aún descendencia escuchar la interpelación hecha por algún indiscreto.  Esto a veces resulta también doloroso para quienes no han podido lograr la concepción, y resulta extenuante tener que estar dando explicaciones a terceros.
  • ¿Has aumentado de peso?

Esta pregunta y sus variantes inquiriendo acerca del porqué del peso del otro resultan sumamente chocantes.  Cada persona conoce su propio cuerpo, su metabolismo, sus gustos y solo si ella pide opinión al respecto sería válida la intromisión del otro.  De resto la obsesión por el tema solo hará que se pierdan de un agradable rato de conversación amable.
  • ¿Y por qué no te pintas las canas?

Hay personas que no toleran sus canas y las cubren con tintes, otras les hacen caso omiso y las lucen sin ningún problema, pero es frecuente la alusión a las mismas, como si de un descuido se tratara, resulta también incómoda la imposición de pareceres o puntos de vista sobre un aspecto de la persona que es totalmente personal.

Y así diariamente las personas se exponen al sondeo social y sus comentarios con preguntas que muchas veces intentan escarbar en asuntos que son totalmente privados y personales, seguramente tú también conoces de otras preguntas que la gente suele hacer y que resultan sumamente incómodas.

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