Concurso reir es gratis| Semana #4| Cómo descubriste al Niño Jesús

Este concurso semanal es bueno porque uno ríe bastante, pero sobre todo  si se le ocurre ponerle cuidado a la creadora del mismo @lisfabian.  Si les cuento la confusión que tuvo conmigo… eso mejor lo guardo para el Discord. Este es el enlace para el concurso, lo agarré tarde y me enteré gracias a la confusión (después les cuento), pero habrá semana cinco y seis y vale la pena seguir riendo.

No creo que mi historia sea muy chistosa porque los tiempos de antes eran bastante serios sin embargo así ocurrió:

Yo crecí con la creencia de que existía un niño llamado Jesús que cada 24 de diciembre se metía por cualquier ventana de la casa y dejaba los juguetes.

Estaba muy pequeña cuando llegó mi papá con dos muñecos grandotes, cada uno con gorro, pantalón y franela  de lunares uno azul y otro rojo, supongo que eran pijamas,  me dio uno a mí y otro a mi hermana y nos dijo:  “venía por la calle y me encontré al Niño Jesús y les mandó esto”, esa fue la primera noción de  esa existencia, supongo que los años siguientes mi mamá colaboró para crear la expectativa y entonces era debajo de la cama donde iban a reposar estos juguetes que cada navidad nos hacía despertar ilusionadas y pegando primero la cabeza al suelo para revisar que había. Fuente

Tenía una prima que siempre fue muy avispada y un día pese a mi negativa a creerle se empeñó en decirme que eran los padres los que ponían los juguetes.  Fui y le pregunté a mi mamá, contándole lo que me había dicho y ella me dijo: “El día que descubras quien trae los juguetes no te trae más, así que quédate tranquila”. Y tranquila me quedé.

Esa respuesta fue definitiva, yo seguí creyendo en el Niño Jesús por mucho tiempo, inclusive cuando  mi mamá comenzaba a hacer sugerencias posteriores a su estudio de los precios  del mercado y justo las preferencias que yo le mostraba era lo que recibía; mantenía en mí la “inocencia” y asumía mi regalo  sin suspicacias.

Esa expectativa llena de emoción que se me generaba en esos días quise que también la disfrutaran mis hijos por ello les inculqué la creencia y manipulé de igual manera la elección de los regalos según mi presupuesto.  No me arrepiento: la fantasía, el juego, la alegría, y algarabía que se da en esos momentos es lo máximo.

De verdad que no sé cómo hacer para que se rían de mi historia porque tiene más de nostalgia que de gracioso, pero ustedes recuerden que reír es lo mejor que nos queda en estos aciagos momentos.

 

 

 

 

 

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