Nuestras Memorias Navideñas. Reto

 

Bendita infancia que ha servido para impulsarnos a repetir y conservar los valores, las enseñanzas y sobre todo las tradiciones.

En esta oportunidad @lilianajimenez nos invita nuevamente a un reto, y aunque recientemente escribí algo que tenía que ver con este tópico, igual voy a participar porque este es un tema inagotable.

Te invito a informarte más del mismo aquí.

La manera de hacer la navidad en cada hogar es aprendida y conserva la huella familiar.  Es un acto casi sagrado, en el que la familia se integra en su totalidad para organizar los festejos y aunque sea de la manera más sencilla, el reencuentro es una de los eventos que más disfrutamos. En mi caso, nos reuníamos en la casa de la abuela y todos sus hijos, siete en total, con su respectiva prole trataban de estar para esas fechas con ella.  A veces, el que vivía más lejos, no podía hacerlo  y la tristeza de la   abuela era evidente.

 

Una de las actividades más significativas para mí era la elaboración de las hallacas.  Mientras no nos  dejaban participar jugábamos  con las hojas que desechaban los adultos y hacíamos réplicas más pequeñas, y de vez en cuando los adultos nos regalaban las pasas.
Cuando fui creciendo y me hice útil empecé a ayudar a lavar hojas, después, amarradora y posteriormente una de las que colocaba la hoja en la masa.  Hacerlas completas me correspondió cuando ya tenía mi propio hogar.  Para entonces ya me conocía todo el proceso.

Hacerlas y que supieran como las de la abuela siempre fue mi búsqueda, así como el asado que también tenía una variante y un secreto para su elaboración el cual aún aplico y se volvió obligatorio todos los años hasta que nos ocurrió esta debacle.
Las hallacas venezolanas difieren en su preparación según la zona geográfica donde se esté, sin embargo, yo he mantenido la manera que aprendí incorporándole otros ingredientes de la región. Ahora toca quitarles.

Fuente

 

Otro elemento a considerar eran las tradicionales parrandas, en esas noches decembrinas iban de casa en casa un grupo de personas con cuatros, tambores y furrucos que cantaban y recibían a cambio algún dulce, bebida e inclusive dinero.  Entonaban algunas piezas y luego se iban con “su música a otra parte”.  No eran los aguinaldos tal como los escuchábamos en la radio, eran versos personalizados que iban dedicando a las personas mayores.

 

Esta tradición se mantiene aún en los campos.  En nuestro caso hemos tratado de que los niños aprendan los aguinaldos y los canten.  Es algo que me gusta mucho.

 

Imagen propia

 

Mis hijos han incentivados a los suyos a que se impregnen de ese espíritu navideño y muy seguramente ellos también lo harán con los propios, cuando llegue el momento, solo  si guardan en su memoria los recuerdos de una navidad feliz, por ellos es nuestro deber mantener en alto esta forma de compartir y así sea en pequeñas reuniones y con platos sencillos celebremos  y festejemos con alegría.  Vendrán tiempos mejores.

 

 

Agradecida de la nominación que hiciera mi hija @lilianajimenez para participar en este reto, me gustaría extender la invitación a @inspiracion, @mario-trivelli, @maryunbalanced y todo aquel que se sienta  motivado a compartirnos cómo fue la navidad de su infancia.

 

 

 

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