La Vida en Series

Fuente

La visita asidua a ese majestuoso habitante y compañero de vida, llamado por Eduardo Liendo “El mago de la cara de vidrio”, y popularmente el televisor, nos ha dejado en el recuerdo una cantidad de series, que se vuelven referencia cuando queremos intercambiar opiniones sobre cuáles de ellas llamaron más nuestra atención, qué personajes recordamos, en fin, qué aprendimos de cada una de ellas.

Después de leer un post de la amiga @sacra97, donde muestra aspectos cotidianos de esta rara vida que nos ha tocado vivir a los venezolanos, recordé la serie estadounidense “Perdidos en el Espacio”, y me decidí a redactar esta publicación que pretende relacionar  esas series que fueron muy conocidas y su parecido con esta realidad.

Perdidos en el Espacio

Esta es una serie estadounidense de los años 1965, que vislumbra el año 1997 como el futuro lejano y por un problema de superpoblación y pérdida de recursos,  se crea una misión para explorar el espacio para conseguir el lugar ideal para colonizar  y continuar la vida, en el transcurso la acción de sabotaje ejecutada por el Dr. Smith genera cantidad de situaciones algunas graciosas otras exasperantes.

Fuente

Aunque la serie es antigua, hicieron una versión nueva que no tengo necesidad de ver,  porque no sé si  coincidan conmigo en que tal como estamos hoy, parecemos personajes de esa serie, confundidos, atascados, decepcionados y defraudados por la cantidad de veces que hemos creído estar cerca de una solución y volvemos a darnos cuenta de que seguimos girando sin sentido de un lado a otro esquivando meteoritos.

Nuestra situación es tan caótica, atípica e insólita que bien pudieramos encajar otra serie antigua pero vigente:

Dimensión Desconocida.

 

Fuente

Con frecuencia nos hemos despertado pensando que todo fue producto de una horrenda pesadilla y luego caemos en la realidad.  También nos vemos imbuidos en una felicidad general que no atinamos a ver por ninguna parte, y es como si alguien nos dijera:  “todo esto es alegórico, estamos dentro de nuestra propia imaginación, es una jugarreta de nuestra mente donde todo es posible”.

En algún momento escuché a alguien decir que eramos una sociedad consumista, qué daño nos hizo semejante creencia.  ¿Cómo hacerles entender a alguna gente que es normal que cada año deseemos pintar nuestras casas? Que los colores no tienen por qué ser tres nada más, que existía una carta cromática donde podías elegir exactamente el tipo de blanco que deseabas, pero  que además, estaba bien comprar libros, leer periódicos, comer panetón, beber cerveza, comprar zapatos, lencería o cortinas.
Que la vida no se traduce solo a medio comer y conseguir un medicamento. Que tener bombillos no nos volvió derrochadores de la electricidad, pero su ausencia si hace  que nuestras casas parezcan sacadas de la serie de los Monstruos, o los Locos Adams.  

Fuente

No desentona para nada la serie de los Picapiedras, descalzos y empujando sus vehículos  porque no hay gasolina, o Correcaminos yendo de un lado a otro tras la búsqueda de los alimentos o asistencia médica.
Una vida nada fácil que ha tocado llenarla de esperanza y anhelos.  Tocará ver otras series cuya alegoría nos resulten menos deprimentes. Amanecerá y veremos. Bip bip.

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *