#Reto12Votos Semana 10 – El Silencio

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Casualmente este tema lo conversé con algunos de mis hijos recientemente, y uno de ellos me decía que la total ausencia de sonidos era muy dolorosa físicamente. Entonces empezamos a evocar esas situaciones donde creemos que hay silencio y coincidíamos en que nunca era posible estar sin la presencia de algún ruido provocado por el aire, un ave, un insecto, entre otros.

Es muy cierto el silencio es doloroso, pero sobre todo el humano, el impuesto por la vida, las circunstancias o el mal carácter de una persona.

Hay sonidos armoniosos perdidos, que llenaron de alegría nuestros primeros años de vida y solo en la memoria es posible escucharlos. Encajan aquí aquellos seres idos a otro plano, tenemos registradas sus voces y podemos evocarlos uno a uno, pero no están, su silencio es notorio y lógico, duele y toca acostumbrarse. Duele más aún el silencio del desaparecido, del que no se sabe si está vivo o muerto.

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Pero hay un silencio que es perverso, porque hay una intencionalidad en provocarlo, es el impuesto como castigo, por el otro, cuando algo no le gusta. Dejar de hablarle a alguien en particular es un acto de violencia tan nefasto como una bofetada, es el llamado “látigo de la indiferencia”. Lo que no entiende quien usa ese medio es que también se hace daño a sí mismo irremediablemente.

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Dejar de responder un mensaje escrito o hablado, a propósito, es imponerse una mordaza, es la respuesta de quien no tiene dominio de la lengua para hacerse entender, entonces ante la ausencia de argumentos lógicos prefiere infringirse ese castigo, que puede acompañar también del gesto huraño y desafiante para hacerlo más ridículo.
La palabra con su carga semántica e intencionalidad puede ser un bálsamo, un aliciente o un arma. Ella puede calmar, animar a hacer algo o destruir. Su uso es necesario en toda relación. Cerrar el diálogo por la razón que sea no deja sino heridas y resentimientos.

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Cuando se está en presencia del necio a veces es mejor callar, para no estallar y causar más daño con la palabra mal empleada, sobre todo si no nos une con esa persona algún tipo de relación; en el caso contrario es conveniente esperar que bajen las aguas y establecer luego las reglas de juego, donde nunca debería estar presente la ausencia de la voz. Jamás debería quitarse el habla entre padres e hijos, en la pareja, amigos cercanos y personas que mantienen un vínculo laboral.
El silencio impuesto como castigo habla, es revelador de un cambio de ánimo, de algo que está molestando que tiene que ver contigo, es una manera de gritarte: “mírame, estoy aquí y no te hablo, hazlo tú para comenzar la discusión”, pero sobre todo expresa una inmadurez emocional para enfrentar situaciones.

Quien asume este tipo de comportamiento está también diciendo con su comportamiento:

“No es valioso para mí lo que tú pienses.”

“Yo soy quien importa en esta relación.”

“No hablo contigo porque soy más inteligente que tú y no voy a perder el tiempo.”

“No voy a hablar para volver a caer en lo mismo.”

Este tipo de comportamiento va socavando hasta destruir la relación, lo realmente inteligente es construir a base de diálogos e intercambios respetuosos, nadie debería dejar de interactuar con el otro, esto es válido también para esta red social donde se van creando intercambios valiosos que generan aprendizajes.

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Este tema ha sido propuesto por @avellana en el Reto12Votos en su semana 10, conjuntamente con el programa fusión en RadioSteemit, puedes leer más aquí.

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