Un paseo virtual por San Fernando

No hace falta ser nacionalista para amar el lugar donde se vive, donde han nacido hijos, se les ha visto crecer, educarse y también donde  se ha sembrado al ser más querido.  Ser agradecido significa además exaltar lo bueno que siempre está presente en una tierra que ha sido olvidada reiteradamente por los gobernantes de turno.

El apureño tiene apego a su gentilicio.  Yo no soy apureña de nacimiento, lo soy de corazón, porque tengo en esta tierra casi cuarenta años, laboré en ella y disfruté de la idiosincrasia del llanero, sus costumbres y cultura.  Cuando trabajé con estudiantes de aquí conseguí un reservorio de tradiciones, mitos, leyendas, cuentos,  cachos y exageraciones que nutrieron las horas de clase con  un compartir ameno, del cual me han quedado infinidad de anécdotas.

Vivir en el llano apureño signfica además la valoración de lo propio del llanero: el arpa, cuatro y maracas con el baile de joropo; manifestación artística que aprenden  desde muy pequeños.  Es común encontrar niños  que improvisan con coplas, bailan o tocan algún instrumento típico.  No hay experiencia que supere la emoción que significa ver de cerca la ejecución de  este baile.

 

Los amigos, esos seres de carne y hueso que están en las buenas y en las malas, los conocí en esta tierra amable y generosa.  Verdes paisajes llenos de garzas y corocoras  médanos, ríos, y una sabana que ha inspirado al canto y a la poesía a  lugareños y visitantes.  El llano ofrece la posibilidad de lanzar la mirada a horizontes lejanos y sin fin, pero también de echar a volar los pensamientos y apegarse a la tierra y sus riquezas.  Será por eso que a San Fernando se le llama “La Ciudad de la Esperanza”

 

El estado Apure es el tercer más extenso de Venezuela después de Bolívar y Amazonas, en él se inspiró el escritor Rómulo Gallegos para escribir su obra “Doña Bárbara”, la cual es muy conocida  inclusive se han hecho películas de la misma.

Quienes han tenido que partir de esta tierra se les hace más difícil el proceso de adaptación en otras partes, porque el calor de hogar que se respira aquí, el compañerismo, la solidaridad, la chanza permanente, el compartir en fundos con familiares y amigos, pero principalmente el amor, esa fuente inagotable que mantienen unidas a las familias, es realmente inconmensurable.

Te invito a este paseo virtual por mi estado. Tu comentario es importante para mí.

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