Tengo, tengo, tengo…

Suelo leer o escuchar con frecuencia la siguiente expresión: “éramos felices y no lo sabíamos”.  Cada vez que escucho a alguien decir eso pienso en si se estará dando cuenta en este momento, de los instantes de felicidad que tiene y no puede verlos por estar anclado en el pasado.

Es frecuente también ver como las personas, suben a las redes,  fotografías  de épocas anteriores y comentan por ejemplo: “qué bello recuerdo” o “qué momento tan hermoso”.  ¿Cuándo se convertirá este presente en recuerdo para poder repetir lo mismo? Muy pronto porque el tiempo pasa muy rápido.   ¿Nos estaremos dando cuenta que hoy, en este preciso momento tenemos una situación particular que podríamos no tenerla dentro de unos años y  entonces haríamos el mismo comentario?

Agradecer hoy lo que quizá no tengas mañana podría sonar incómodo, pero piénsalo, no volverá a tener tres años tu hijo, sino cinco o siete, y estos momentos te los estás perdiendo porque estás apurada y ya quieres que él esté entrando a la escuela.  Eso es válido para cualquier edad de ellos, el tiempo de escolaridad pasa muy rápido y cuando te des cuenta ya estarán inscribiéndose en una universidad en otra ciudad o país.

Cada día es diferente, aunque se vivan actividades rutinarias ningún día se parece al anterior, siempre hay una sorpresa, algo distinto que rompe con la cotidianidad, pero  no estamos atentos a ello.

Los días transcurren dentro de una dinámica que nos impide alegrarnos por  los pequeños detalles, que siempre están allí y que vale la pena disfrutar: las risas de los niños, el cielo siempre azul, la alegría de las mascotas,  nacimientos, cumpleaños, aniversarios, conversaciones familiares o con amigos, entre tantas cosas.  Abrir los ojos, estar atentos a qué hace la vida distinta cada día es un ejercicio permanente.

Estar atentos, por ejemplo, a cuáles son las alegrías diarias que recibimos, que nos llenan y  nos llevan a agradecer, es necesario; se puede hacer una lista: anotar  desde las cosas más simples hasta las más compleja;  son muchas las que pasamos desapercibidas y solo cuando no las tenemos entonces decimos la trillada frase: “éramos felices y no lo sabíamos”.

 

Seamos felices hoy, en este momento, no contemos las carencias, agradezcamos desde la respiración que hacemos automáticamente, hasta el pensamiento siempre activo que tenemos.  El resultado es la sonrisa y el bienestar para compartir. Inténtalo. Tienes tanto, tanto, tanto.

Tu comentario es valioso para mí. ¿Qué haces para alejar los momentos grises?

 

Imágenes tomadas de:

http://www.besame.fm/2018/conversaciones-con-dios-agradecer-sin-medida-63553.html

Agradecimiento: cómo saber dar las gracias a la vida

http://protestantedigital.com/cultural/44366/Come_Thou_Fount_Of_Every_Blessing

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