Una extraña visita

 

Como pasa en  esas situaciones curiosas, que ocurren todos los días, dos personajes de ficción se salieron de sus obras y comenzaron a caminar por ahí.  Iban distraídos,  viendo cómo vive la gente. Ambos tenían además el poder de entrar a los sitios que quisieran; nadie podía verles.  Se metieron a muchas casas, fueron al cine, tomaron cerveza en bares de todo tipo;  instituciones, asambleas, alcaldías, cualquier recinto lleno de  gente fue visitado por ellos. Deambularon por varios días y cuando les provocó regresaron a su mundo

No fue nada fácil la convivencia de estos dos personajes acostumbrados cada uno a su propia  manera de ser, establecida rígidamente por sus escritores respectivos.  A cada momento caían en conflicto porque uno de ellos no entendía lo que decía el otro, o porque surgía un punto de contradicción que generaba algunas situaciones realmente incómodas.  Tuvieron que ponerse de acuerdo, hacer una especie de contrato para seguir andando juntos y así lo hicieron, se propusieron entonces a analizar el comportamiento de los seres de carne y hueso y fue ese resultado el que les hizo recoger muy rápidamente sus improvisadas maletas.

Al llegar a su lugar de origen uno de ellos buscó a Jacob y Wilhelm, y les recriminó, apegado a su naturaleza, el poco ingenio que habían  tenido para crearlo a él. “No hicieron ningún esfuerzo” les  gritó, “me han hecho a imagen y semejanza de los seres que habitan en la tierra, todos tienen mis mismas características: se quejan por todo, gritan y refunfuñan permanentemente”.

Aunque parezca raro, muy cerca estaba Carlo escuchando la arenga y le pareció raro que a él no le hicieran recriminaciones. Y preguntó en voz alta “Y por qué a mí no me han dicho nada”, inmediatamente le respondió el producto de su propia creación, irreconocible por su diminuta nariz.  “Sí, lo hice pero no me reconociste, he estado detrás de ti, desde que llegué”.  Asombrado Carlo se detuvo a mirarlo y le escuchó decir: “Todos, absolutamente todos, mienten.  Lo hacen sin descaro.  Solo he tenido que reconocerlo para que mi nariz perdiera su desproporcionada forma”.

Y fue así como Pinocho y el Enano Gruñón, se sintieron a sus anchas, sin preocupaciones, ni complejos de ningún tipo.

 

Las imágenes han sido tomadas de:

https://listas.20minutos.es/lista/series-de-ciencia-ficcion-de-todos-los-tiempos-370167/

https://graphicriver.net/item/crown-of-people/34990

https://ao2011actividadesdeeducarte.blogspot.com/2012/07/pinocho-las-mentiras-del-derecho.html

https://www.pinterest.es/pin/308637380694603081/?lp=true

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