Las Cosechas de la Vida. Reflexión

Hoy al abrir otra red social me consigo con un meme que dice: “Quien sabe lo que siembra no le teme a la cosecha”

El texto se refiere a lo que ya sabemos, dependiendo de lo que sembremos cosecharemos, si sembramos flores tendremos perfumes, pero si sembramos odio mejor que no queramos saber qué es lo que viene.

Pero pienso si habrá alguien que le tema a la cosecha, si se dará cuenta la persona cuando está sembrando y cómo hace para sembrar y no esperar nada a cambio.

En la vida somos responsables por todo lo que hacemos, una mirada, una mala palabra, una mala acción, cada una de ellas tendrá sus consecuencias, por el contrario las buenas acciones siempre darán sus frutos. Suena un poco interesado eso de tener actos de bondad para esperar las recompensas, y quizá parezca duro, pero esto es posible que tarde más, sin embargo la mala cosecha sí será más rápida en reproducirse. Algo así como la mala semilla.

Tengo en el patio varias plantas, albahaca, orégano, yerbabuena, ajíes y otras comestibles y el cuidado que requieren es muy superior a las otras urticantes que salen por doquier y no importa cuánto las arranque, ellas se reproducen a su antojo, tan rápido, que basta una simple lluvia para que proliferen por doquier. Sin embargo, el aroma, sabor y beneficios para la salud de las que cuestan más para que den fruto, bien vale la pena el tiempo y la dedicación que se les dé.

Investigando un poco más de la planta urticante, Urtica parviflora, aquí la llamamos “guaritoto”, leo que tiene propiedades medicinales: tiene sustancias que mejoran el páncreas, intestino y tiene efecto diurético. Científicamente comprobado es un hipoglucemiante. También es bactericida con efectos favorables en afecciones de la piel, inclusive puede tener fines alimenticios. Su recolección debe hacerse con guantes para evitar el roce con la piel.

Entonces lo mismo que te daña te puede traer un beneficio, solo si lo sabes tratar y te proteges de su reacción. Sembrar guaritoto con fines medicinales significaría no temerle a la cosecha porque se conocerían sus bondades y se le haría el tratamiento específico para su recolección.

A veces es necesario sembrar a conciencia, inocular quizá un ácido poderoso, pero con la seguridad de que el resultado va a ser beneficioso para ambos. Allí se cumpliría cabalmente el dicho “Quien sabe lo que siembra no le tema a la cosecha”, eso sí, hay que saber sembrar. Vale para las plantas y vale para la vida.

Me gustaría saber tu opinión al respecto, tu comentario es importante para mí.

Imágenes tomadas de:

https://es.wikipedia.org/wiki/Urtica

http://carlosmartinezm.blogspot.com/2016/07/quien-sabe-lo-que-siembra-no-le-teme-la.html

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